En el hombre existen tres características esenciales que forman parte de su ser: es libre, es social y es curioso.
Libre
El hombre es un ser libre porque está dotado de una facultad natural de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, que lo hace ser responsable de sus actos, desde el momento en que nace y tiene conciencia de ello.
Social.
El hombre es el resultado de la interacción del individuo con los demás.
El ser humano necesita existir dentro de una sociedad y formar parte de un colectivo o de una comunidad, para relacionarse y satisfacer sus diferentes necesidades, y alcanzar su pleno desarrollo.
Curioso.
El ser humano, desde que nace, tiene curiosidad, la capacidad de buscar e indagar para encontrar respuestas a las preguntas.
Un niño pequeño va aprendiendo en la medida que va asombrándose de cada cosa que ve, oye, toca y siente.
Esa capacidad de asombro lo lleva a la curiosidad, que lo lleva a querer saber las respuestas a ¿qué?, ¿cómo?, ¿cuando?, dónde? y ¿por qué?
La curiosidad actúa como un impulso para el desarrollo del pensamiento.
Aristóteles dice: “Todos los hombres desean, por naturaleza, saber”. Si queremos saber, tenemos curiosidad.


